La
concentración de edificios y el tránsito vehicular nos lleva a un entorno
insano. Los autos y la calefacción
consumen el escaso oxígeno de hoy día y producen sustancias nocivas en
abundancia. Enormes superficies de asfalto llevan a un sobrecalentamiento de la
atmósfera de las zonas urbanas y dan lugar a que la suciedad y partículas de
sustancias nocivas que se depositan en el suelo, suban en remolino por el calor
generado y se extiendan sobre la ciudad entera.
Jardines
en las vías y patios ajardinados, pero sobre todo techos y fachadas
ajardinados, podrían mejorar decididamente el clima polucionado de las
ciudades. Los techos verdes además de influir en el mejoramiento del clima de
la ciudad, también optimizan el aislamiento térmico, el almacenamiento de calor
del edificio, y su aislamiento acústico.
Su
creación resulta ventajosa en numerosos aspectos:
- Producen
oxígeno y absorben CO2
- Filtran
las partículas de polvo y suciedad del aire y absorben las partículas nocivas
- Disminuyen
las variaciones de humedad en el aire
- Surten
efecto como aislamiento térmico
- Reducen
el pasaje de sonido del exterior
- Absorben
la lluvia, por lo que alivian el sistema de alcantarillado
- Las
hierbas silvestres en el techo verde generan aromas agradables
- Dan
alojamiento a insectos y escarabajos, mariposas, aves y abejas constituyendo un
auténtico oasis de vida que ayuda a la protección de especies nativas y también
ahuyentan plagas
- Son
estéticos e influyen positivamente en el buen estado de ánimo
- En
cifras, podemos decir que supone gastar la mitad en aire acondicionado durante
los meses de calor y ahorrar de un 15 a un 30 por ciento en calefacción para
combatir el frío del invierno